Escucha nuestras predicaciones.
Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. (Santiago 2:17)
Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas. (Hechos 2:44)
Y cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios. (Eclesiastés 12:9)
Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros. (Efesios 4:11)
Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres. (2 Corintios 3:2)